Muchas marcas y negocios se anuncian a través de internet y una de las manera elegidas es a través del correo electrónico. A nuestra bandeja de correo llega información de casi cualquier tipo, pero hoy nos queremos hacer eco de una realidad ya que esa información publicitaria no siempre es de interés y se acaba marcando como SPAM al mandarse de manera masiva y totalmente aleatoria.

¿Qué es lo que hace a un correo convertirse en SPAM? El SPAM es el correo electrónico no deseado que se distribuye de manera masiva y que su contenido se recibe en la mayoría de las ocasiones sin haber sido solicitado y que además tenga intereses publicitarios o comerciales. La propia Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) sostiene que “se denomina SPAM a todo tipo de comunicación no solicitada, realizada por vía electrónica. De este modo se entiende por SPAM cualquier mensaje no solicitado y que, normalmente, tiene el fin de ofertar, comercializar o tratar de despertar el interés respecto de un producto, servicio o empresa”. Ahora bien, hemos de aclarar que el SPAM no solo se puede recibir a través de correo electrónico (la manera más común) sino que también se puede recibir a través de mensajería móvil o a través de llamadas de teléfono.

SPAM

En nuestro ordenamiento jurídico español, las comunicaciones comerciales a través de SPAM están prohibidas por la Ley de servicios de Sociedad de la información de 2011. En relación al SPAM existen infracciones de carácter leve, medio y grave, para las cuales la legislación española ha previsto una serie de sanciones y multas económicas a las que habrán de hacer frente las empresas que hayan hecho uso del SPAM para publicitar y anunciar su marca.

 Lo interesante a este respecto es que no solo los juristas habrán de ser conscientes de los supuestos en los que una marca puede ser sancionada por el uso del correo de masivamente, sino también los propios publicistas encargados de plantear esas campañas publicitarias y sus posibles targets.