El sector de la abogacía, es un sector cada vez más competitivo, el presupuesto con el que compiten los grandes despachos obliga a los pequeños a adaptarse y readaptarse a los precios que imponen las grandes firmas. Por desgracia, el cliente a la hora de solicitar un servicio se centra principalmente en el precio de este y acaba comparando, por lo que aunque no se escatime en la calidad en las pequeñas firmas se acaban cobrando servicios realmente complejos por precios irrisorios.

Los medios de acceso a la oferta de abogacía por parte de los clientes se ha multiplicado exponencialmente y su capacidad de decisión influye en gran medida a la hora de plantear el ritmo de trabajo en los despachos. De ahí que los despachos de abogados tengamos que diferenciarnos y subrayarnos entre toda la oferta.

Diferenciación

Ahora bien, a la hora de plantear la estrategia de diferenciación hemos de tener en mente que conocer a nuestra competencia resulta realmente importante. Existen ciertos despachos que solo se preocupan de su propio trabajo y no miran a su alrededor para ver como ofrecen y cómo tratan a los clientes el resto de despachos de su ámbito.

Cuando nos disponemos a plantear nuestra estrategia de diferenciación, uno de los puntos de nuestro plan puede pasar por mejorar el trato con el cliente, porque hemos de recordar que el Derecho es un ámbito complejo y que si no se tienen unas nociones básicas del ámbito jurídico puede llegar a ser un galimatías sin solución. De ahí que en las distintas citas que podamos tener con nuestros clientes podamos situarnos como profesores de Derecho por unas horas, explicando el por qué de nuestro trabajo y los pormenores que debemos de superar para poder finalizar el caso que tenemos entre manos con éxito.

Otro de los puntos de nuestro plan puede ser el planteamiento de una especialización dependiendo de los casos que recibamos usualmente, contratando a profesionales que tengan experiencia en un determinado ámbito pero abriéndonos a posibilidades que quizás nunca tuvimos en cuenta. Si respondemos con un “sí” a los clientes potenciales, y contratamos los servicios de abogados particulares de manera esporádica, conseguiremos una diferenciación efectiva sin perder en la calidad de nuestros servicios.