El ámbito de la nacionalidad y la extranjería se sitúan en España como uno de los más desconocidos del panorama jurídico. Las razones pueden ser varias, pero de entre ellas destacan la falta de formación en este ámbito en las carreras universitarias de Grado en Derecho, el hecho de que se trate de una materia tan específica y no tratada por otros ámbitos del Derecho más comunes, y su complejidad tanto en la aplicación de plazos como de situaciones y procedimiento.

Nacionalidad

Para entender el complejo entramado de nacionalidad y extranjería, primeramente hemos de entender que siendo materias conexas cada una va por su lado. Es decir, la nacionalidad española prácticamente la encontramos regulada en el Código Civil español, a la hora de entender la adquisición de nacionalidad, la atribución o la pérdida. Sin embargo, el régimen de extranjería se encuentra regulado en el articulado de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social y en su Reglamento correspondiente, Real Decreto 557/2011, de 20 de abril, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley Orgánica 4/2000, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social, tras su reforma por Ley Orgánica 2/2009. Pero las diferencias entre nacionalidad y extranjería no se quedan ahí, en materia de nacionalidad la discrecionalidad de la Administración apenas si tiene peso, mientras que en el ámbito de extranjería sí que tienen gran relevancia las políticas sociales que se vayan adoptando a la hora de tramitar tarjetas de residencia o visados.

El principal problema del ámbito de la extranjería se plantea no solo en su procedimiento, sino en las implicaciones que otros ámbitos del Derecho pueden tener en la tramitación de ciertos expedientes. El ámbito penal por ejemplo tiene especial relevancia en el ámbito de los antecedentes penales, del ámbito civil destacan las situaciones de matrimonios reconocidos o no por nuestra legislación, pero incluso el ámbito laboral se inmiscuye en materia de extranjería a la hora de demostrar que un extranjero ha trabajado en nuestro territorio o no. De ahí nace principalmente la necesidad de contar con profesionales especialmente preparados y actualizados para el tratamiento de los temas de nacionalidad y extranjería.