En ocasiones en nuestros despachos de abogados hemos de hacer frente a casos bastante complicados. Cuando se trata de casos sobre plagio hemos de actuar rápido pero con decisión y en gran parte de las ocasiones nuestros clientes tienen fe ciega en nosotros. Es por esto, por lo que la actualización de nuestro conocimiento en este campo ha de ser la más completa.

Si uno de tus clientes considera que han copiado y apropiado de una de sus obras literarias, musicales o artísticas nos enfrentamos a un caso de plagio que a simple vista se podría resolver con demostrar quien publicó esa obra antes. Ahora bien, hemos de acudir a la Ley de Propiedad Intelectual, en la cual veremos cómo no siempre se puede conseguir demostrar si una persona era quien tenía los derechos de manera natural sobre esa obra, porque incluso podemos toparnos con el problema de la diferenciación entre citar y plagiar.

Plagio

Si han copiado una parte de tu obra y no te han citado, entonces nos encontramos ante un caso de plagio y ahora surge la siguiente pregunta ¿acudimos a la vía civil o penal? En la mayoría de las ocasiones quien ha copiado sin citar no quiere aceptar que ha plagiado y podemos demandar a esa persona tanto por la vía civil que por la vía penal. En caso de que quien plagie acepte que así ha sido, se puede resolver el caso por la vía contenciosa de forma amistosa.

Las ventajas de acudir al proceso civil es que a través de esta vía puedes pedir que se te reconozca como autor material de esa obra y de ahí reclamar una indemnización por los daños ocasionados a esta obra hasta que sea retirada del mercado. En la vía penal acudiríamos a la vía más lenta y más lesiva, ya que el camino de la vía judicial civil es más rápido. En el caso de la vía penal conseguiríamos desde penas de cárcel hasta multa para quien ha plagiado, pero si lo que queremos es simplemente restituir el nombre de nuestro cliente, la vía civil es la más idónea.